La introducción del "efecto suelo"
por parte de la escudería Lotus fue para los pilotos Mario Andretti y Ronnie Peterson la clara evidencia
de que funcionaría y que varios equipos también experimentaban con este efecto
a partir del año 1978. A final de cuentas esta temporada marcó el titulo para
Andretti en su Lotus 79, gracias al año adicional de experiencia en Lotus,
siendo así el primer piloto en ganar el campeonato americano IndyCar y el título de F1. El trabajo de
Renault y Lotus inició una de las más grandes y amargas batallas en la historia
de la F1. Los turbomotores eran máquinas costosas y complejas, difíciles de
desarrollar y construir, mientras que el efecto suelo ya se ajustaba bien al
motor Ford-Cosworth, aún usado por equipos como Lotus, McLaren y Williams. Estos dos grupos fueron
representados por dos entes políticos: la FISA encabezada por Jean-Marie Balestre y la FOCA encabezada por Bernie Ecclestone. La batalla entre
FISA y FOCA ensombreció las primeras carreras de la década de 1980. En 1979 el
piloto sudafricano Jody Scheckter ganó con Ferrari el último título que el
equipo ganaría en 21 años, pero la atención se enfocaba en el joven canadiense Gilles Villeneuve. El piloto australiano Alan Jones y el piloto
finlandés Keke Rosberg (padre de
Nico Rosberg y quien era apodado “el volador”) obtuvieron finalmente para la escudería Williams los
títulos en las temporadas 1980 y 1982, respectivamente, mientras el joven
brasileño Nelson Piquet se consolidaba de la mano del equipo Brabham propiedad de Ecclestone en 1981 y
1983, siendo este el primer título ganado con un motor turbocargado. Para
entonces, la disputa entre FISA y FOCA se había resuelto y aunque la FOCA salió
más fortalecida los equipos ya habían visto la dirección a tomar. Para 1984
sólo Tyrrell sufría con los viejos motores DFV, finalmente cuestiones de
seguridad ayudaron a resolver la disputa.
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